/// JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO

Las razones que nos han impulsado a crear y desarrollar el proyecto son las siguientes:

1.- La convicción de que es muy probable que alguien tenga que cuidar de nosotros al final de la vida. Las estadísticas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad sobre dependencia establecen una relación directa entre las limitaciones funcionales de las personas y la edad de las mismas:

  • Entre 65 y 74 años, las limitaciones para realizar actividades funcionales como, por ejemplo, ir al banco, afectan a un 20%, las limitaciones en el  autocuidado como, por ejemplo, asearse, a un 5 %  y las dificultades para  realizar actividades del hogar como poner la lavadora afectan a un 10%.
  • Entre 75 y 84 años: actividades funcionales (43,2%), autocuidado (16,2%) y actividades del hogar (29,3%).
  • A partir de los 85 años estos porcentajes representativos de las limitaciones para funcionar autónomamente aumentan sustancialmente: actividades funcionales (66,8%), autocuidado (43,4%) y actividades del hogar (63,9%).
  • En este mismo sentido las previsiones del Gobierno de Cantabria (2015) señalan que un 7,23% de las personas comprendidas entre los 65 y los 79 años y un 39,03% de las de 80 y más años serán dependientes.

2.- La dificultad de las familias españolas para hacerse cargo de sus mayores, debido a que el entorno familiar ha cambiado profundamente en las últimas décadas: Incorporación de la mujer al mercado laboral, hijos que residen lejos, familias monoparentales, personas solas, parejas sin hijos, falta de espacio en las viviendas, etc.

3.- No queremos acabar en una residencia, como la mayoría de las que todos conocemos, en la que las decisiones se toman más con criterios de rentabilidad que pensando en el bienestar de los residentes. En ellas se acoge, a través de la Ley de Dependencia, a un altísimo porcentaje de personas de grados II y III que contribuyen a crear el ambiente de soledad y tristeza que las caracteriza. 

4.- No todos disponemos de recursos para optar a una plaza en una buena residencia privada y, además, nos preocupan las noticias desalentadoras que diariamente aparecen en los medios de comunicación sobre el futuro de las pensiones y de la atención sanitaria y asistencial que el país podrá prestar a los jubilados.

5.- Somos personas capaces de organizar nuestra vida sin hipotecar, ni condicionar la de nuestros hijos y familiares. La elección de esta forma de vivir nuestra vejez les descarga de la responsabilidad de cuidarnos. Y es una clara manifestación de nuestro amor desinteresado hacia ellos. Necesitaremos siempre su afecto y requeriremos su atención en momentos puntuales pero no como tarea impuesta y continua (que puede durar años, con todos sus días…).